Qué pagas según el proveedor, el alcance y el tipo de proyecto

La pregunta que mucha gente se hace es cuánto cuesta una página web a día de hoy. Los precios son muy dispares y es muy sencillo perderse entre precios muy bajos y presupuestos que parecen más hinchados que un globo.

Vayamos por partes. Primero, los precios variarán por el tipo de proveedor: no es lo mismo que encargues tu web a una agencia, a un freelance o que te la haga tu amigo el programador. Segundo, el alcance del proyecto y los "features", que vendrían a ser aquellas funcionalidades que pidas como calendario de citas, integración con el CRM, etc. También influye si quieres una investigación detallada o te vale cualquier cosa si es bonita.

Cómo calcula el precio cada tipo de proveedor

En cuanto a la primera parte, las agencias suelen elaborar sus presupuestos según un precio por hora marcado, y este suele estar vinculado a sus costes internos y su margen de beneficio. Ahí dentro pagas al diseñador, al programador, al project manager, al comercial que te atendió y la oficina donde trabajan todos.

Por otra parte, un freelance que lo hace bien suele dividir el sueldo anual que quiere conseguir entre los proyectos que puede asumir en un año, y eso le da un precio base. Ese precio lo puede calcular por horas y de ahí sacar un precio por hora similar al modelo de la agencia al que añadirle un margen, o simplemente crear un ticket medio por proyecto según la estimación de tiempo que le tiene que dedicar.

Hay una tercera alternativa que se ha puesto muy de moda últimamente: crear un producto a partir de un servicio. Un ejemplo sería montar una web básica con todo preparado y venderla a varios clientes con un precio fijo que suele ser muy barato. De este modelo salen páginas web que pueden costar 500, 200 o incluso 50€ en algunos sitios. Suelen ser plantillas montadas a las que les cambian los colores, imágenes, tipografías y logo para que se parezcan a tu marca, y en una tarde la tienen lista.

Ninguno de los tres modelos es una estafa por sí mismo. Son productos distintos para necesidades distintas. El problema aparece cuando compras uno pensando que es otro.

Cómo calculo yo mis precios

Como soy freelance, te cuento cómo calculo el precio de mis servicios a grandes rasgos.

Parto de los proyectos que puedo asumir, porque mi tiempo es finito. Me creo un precio por hora estándar que me acerca al sueldo objetivo que pretendo tener en un año. De las horas totales anuales le resto vacaciones, imprevistos, bajas (aunque los autónomos parece que no nos ponemos malos nunca) y las horas de gestión, que incluyen administración, ventas, marketing y un sinfín de cosas más. Una vez hecho el cálculo, estimo también mis gastos anuales para llevar a cabo la actividad. De ahí sale un precio por hora aproximado que va variando con el tiempo.

Ahora bien, cuando alguien llama a la puerta y me pide una web, solo tengo que fijarme en proyectos similares, estimar las horas, multiplicarlas por el número mágico y listo: tengo un precio que en mayor medida es justo para mí y para el cliente.

Pero ojalá fuera siempre tan sencillo. A veces la historia se complica un poco porque suelo tener relaciones a muy largo plazo con los clientes. En ese caso, como el cliente confía en mí para mantener y mejorar su producto de forma mensual, suelo premiarlo con una reducción de precio. Son descuentos que hago porque son proyectos recurrentes. Cada mes el cliente paga unas horas fijas por crear, mejorar y mantener su web para que siempre esté al día, porque es su canal de ventas más importante. Ahí puedo reducir mi precio porque anticipo los imprevistos, controlo los costes y tengo una estimación más certera de mis resultados anuales.

Los precios (lo que has venido a buscar)

Ahora sí, te voy a contar lo que has venido aquí a saber y por lo que te has comido el tostón de antes.

Antes, un apunte importante. Hoy en día se puede automatizar mucho con la Inteligencia Artificial, pero siguen haciendo falta expertos para analizar y dirigir un proyecto para que rinda. Lo que quiero decir es que el ticket medio puede bajar en aquellas tareas que se automatizan, pero el precio de los expertos subirá cada vez más, porque son los que consiguen los resultados. Vas a ver esa tensión reflejada en la tabla: webs cada vez más baratas de producir por un lado, y proyectos estratégicos cada vez más valorados por el otro.

Precios medios en España (2026)

Web plantilla o producto low-cost: entre 50 y 500€. Plantilla prediseñada con tus colores y tu logo. Sin estrategia, sin textos, sin SEO. Lista en horas o días.

Freelance, web básica o landing: entre 400 y 1.000€.

Freelance, web corporativa: entre 800 y 2.500€. Con diseño personalizado y estrategia puede llegar a los 4.000€ o más.

Agencia, web corporativa: entre 1.500 y 3.500€. Con diseño a medida o mayor complejidad, entre 3.500 y 8.000€.

Tienda online: desde 1.500€ con freelance en versión básica, entre 3.000 y 8.000€ con agencia.

Proyectos grandes (multiidioma, integraciones, desarrollo a medida): de 8.000€ en adelante, sin techo claro.

Precios en Castellón

En Castellón el mercado se mueve algo por debajo de Madrid o Barcelona y en línea con Valencia. Mirando lo que ofrecen los proveedores de la zona, te encuentras de todo: packs de plantilla desde 250-300€ con renovación anual, landing pages entre 500 y 1.500€, webs corporativas entre 1.500 y 4.000€, tiendas online entre 2.500 y 6.000€, y proyectos a medida desde 5.000€ en adelante.

Es decir, la horquilla completa existe también aquí. La diferencia con las grandes ciudades no está tanto en el precio como en el tipo de oferta: en Castellón abunda el modelo pack barato con renovación anual y hay menos oferta de proyecto estratégico. Ahí es donde está el hueco, y también donde está la confusión de mucha gente que pide tres presupuestos y recibe tres productos completamente distintos con tres precios que no tienen nada que ver.

Lo que casi nadie te cuenta: los costes recurrentes

El precio del diseño es solo la entrada. Después vienen el dominio (12-40€ al año), el hosting (100-300€ al año) y el mantenimiento si quieres que la web siga viva y segura (entre 50 y 250€ al mes según el alcance). Cuando compares presupuestos, compara el coste total del primer año, no solo la cifra de portada.

Entonces, ¿cuál elijo?

El precio correcto no es el más barato ni el más caro. Es el que corresponde al problema que necesitas resolver.

Una web de 300€ y una de 5.000€ no son el mismo producto aunque las dos "sean una web". Una es presencia, la otra es una herramienta de negocio. Si solo necesitas que te encuentren y tener un sitio donde mandar a la gente, no pagues estrategia. Si tu web es tu canal de captación de clientes, no compres una plantilla y esperes resultados de proyecto estratégico.

La pregunta previa a "cuánto cuesta" siempre debería ser "qué necesito que haga mi web por mí". Con eso claro, el presupuesto se explica solo.

Resumen de precios 2026

Tipo de proyecto
Precio orientativo
Quién lo ofrece
Web plantilla / low-cost
50€ – 500€
Packs de producto, plataformas DIY
Landing page
400€ – 1.500€
Freelance, agencia pequeña
Web corporativa (freelance)
800€ – 2.500€
Freelance con experiencia
Web corporativa con estrategia
2.500€ – 4.000€+
Freelance senior, estudio
Web corporativa (agencia)
1.500€ – 8.000€
Agencia según complejidad
Tienda online
1.500€ – 8.000€
Freelance (básica) o agencia
Proyecto a medida
Desde 8.000€
Agencia, equipo especializado
Dominio
12€ – 40€ / año
Coste recurrente
Hosting
100€ – 300€ / año
Coste recurrente
Mantenimiento
50€ – 250€ / mes
Coste recurrente

Has pedido tres presupuestos y no tienen nada que ver entre ellos

Uno te pide 400€, otro 2.000€ y otro 6.000€ por "lo mismo". No sabes si el barato es una ganga o una trampa, ni si el caro está justificado o hinchado. No tienes forma de comparar porque nadie te explica qué estás comprando realmente.

Te digo qué necesita tu proyecto y qué precio es razonable

Analizamos juntos qué tiene que hacer tu web por tu negocio. Te doy un presupuesto claro con lo que incluye y lo que no, y si mi propuesta no encaja con lo que necesitas, te lo digo también. Prefiero un cliente bien orientado que un proyecto mal vendido.

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